sábado, 23 de mayo de 2015

PRUEBAS DE TAMIZAJE UTILIZADAS EN LA CIRROSIS

La prueba de oro en el  diagnostico de cirrosis es la biopsia sin embargo existen otras pruebas para la esteatosis y esteatohepatitis como el fibroscan y otros métodos no invasivos séricos como el fibromax, utilizados para el tamizaje de fibrosis, esteatosis y esteatohepatitis en pacientes con factores de riesgo metabólicos, todos ellos, sin embargo, con una mayor indefinición diagnóstica
Link

 Estos pretenden evaluar el estado de la fibrosis, a través de la medición de algunas proteínas como a2 macroglobulina, apo-A1, haptoglobina, ácido hialurónico y otras enzimas hepática.
Con un equipo de ultrasonido (FIBROSCAN) que genera unas ondas de baja frecuencia y amplitud aplicadas en un espacio intercostal, se mide la velocidad de transmisión de la onda a través del tejido hepático, y el resultado es informado en kilopascales . Técnicamente la elasticidad del hígado, E, es una medida de la fuerza con la cual los tejidos se oponen a cambios dimensionales y es cuantificada por la siguiente fórmula asumiendo que el hígado es un medio no viscoso, elástico e isotrópico: 

E=3p x V2

Donde p es la densidad de la masa y v es la velocidad .
Generalmente se deben obtener diez mediciones y el promedio de las mismas se considera representativa de la elesticidad hepática . Las mediciones incorrectas son debidas a obesidad, ascitis o espacio intercostal estrecho . El examen puede ser realizado por enfermeras y paramédicos después de un entrenamiento durante dos semanas con 25-50 exámenes . La elasticidad es medida a una profundidad de 25 a 65 mm por debajo de la superficie de la piel y el área medida tiene forma de cilindro con un diámetro de 1 cm y una longitud de 4 cm . El acuerdo intraobservador e interobservador son altos con un coeficiente de correlación de 0,96-0,98 y 0,89-0,98 respectivamente

 
 Fuente:
http://www.scielo.org.co/scielo.php?pid=S0120-99572010000200011&script=sci_arttext 
http://linkinghub.elsevier.com.sci-hub.org/retrieve/pii/S0973688312601030

sábado, 16 de mayo de 2015

Alteraciones en la Traducción

La deficiencia de enzimas de la beta oxidación ha sido reconocida como una importante causa de esteatosis microvesicular y esteatohepatitis. La pérdida de estas enzimas también provoca una hiperactividad de los PPAR-alfa (receptor alfa de la activación de la proliferación de peroxisomas) produciendo un incremento de los mismos. Estos están implicados en la síntesis de la proteína 2 hepática, la cual se encuentra sobreexpresada en el hígado de los pacientes con NAFLD (2, 14).




En un hepatocito con los procesos de oxidación activados, la b-oxidación mitocondrial es la principal ruta de oxidación de ácidos grasos (3). Los coenzimas reducidos FADH2 y NADH, generados en el propio proceso y en la oxidación del acetil-CoA mediante el ciclo de los ácidos tricarboxílicos (TAC), donan sus electrones a la cadena respiratoria, produciéndose ATP por la fosforilación del ADP mediada por la ATP sintasa (Fo y F1) propulsada por el retorno a la matriz de los protones que los complejos respiratorios habían bombeado al espacio intermembranal . Sin embargo, las mitocondrias son también la principal fuente de especies reactivas del oxígeno (ROS) (32). Es inevitable que un pequeño porcentaje de electrones reaccione directamente con el oxígeno molecular para dar aniones superóxido (O2-), H2O2 y otros productos de ellos derivados, que se incluyen bajo el término ROS . Los ROS producidos en este y otros procesos son neutralizados por sistemas enzimáticos, sobresaliendo la superóxido dismutasa, la catalasa y la glutatión peroxidasa, y por defensas celulares vitamínicas, principalmente, la vitamina E y la C. En pacientes con EHNA se ha encontrado disfunción mitocondrial, anomalías ultraestructurales (11,64), actividad reducida de los complejos de la cadena respiratoria (5,32), fosforilación oxidativa deficiente, una menor capacidad para sintetizar ATP, un descenso en la concentración de ATP intracelular (124) -lo que compromete la respuesta de la célula ante cualquier tipo de daño celular (34)- y daño en el DNA mitocondrial

Un efecto de ROS importante es la peroxidación de lípidos (124), que se evidencia sobre todo en PUFA. La peroxidación lipídica genera como productos finales aldehídos reactivos (12), compuestos de vida media superior a la de ROS que tienen facilidad para difundir a través de las membranas celulares, pudiendo alcanzar dianas extracelulares y extender al tejido los efectos del daño oxidativo. La peroxidación lipídica parece desempeñar un papel crucial en el daño hepatocelular que ocurre en la EHNA (11). Existe una fuerte asociación entre la severidad de la esteatosis y el riesgo de desarrollo de EHNA (60) correlacionada con el grado de peroxidación lipídica. El hecho no es sorprendente, la gran cantidad de lípidos almacenados en un hepatocito esteatótico, además de ser una fuente de ROS a través de los sistemas oxidativos, son un sustrato idóneo para la generación de aldehídos reactivos (12). Estos productos tienen capacidad para bloquear la síntesis de nucleótidos y proteínas y aumentar el factor de crecimieno tumoral b1, que promueve la formación de cuerpos de Mallory (124). Además, resultan ser potentes quimioatrayentes de células inflamatorias y activadores de células estrelladas (2), pudiendo perpetuar la respuesta inflamatoria al activar la secreción de citocinas proinflamatorias y quimiocinas (12) y de moléculas de adhesión como ICAM-I, E-selectina y P-selectina (2). Todos estos fenómenos pueden producir muerte celular por apoptosis y necrosis, inflamación y fibrosis, todas ellas huellas histológicas de EHNA. El conjunto de evidencias es tal que se percibe indiscutible la afirmación que el daño oxidativo masivo causado por aldehídos reactivos está en la base del tránsito a esteatohepatitis. El mecanismo por el cual el estrés oxidativo genera daño celular parece ser la activación crónica de NF-kB, que también es activado por factores de crecimiento, óxido nítrico y ciertas citocina.

Fuente: 

sábado, 9 de mayo de 2015

Alteraciones en la Transcripción


Entre las causas que pueden provocar la cirrosis no alcoholica estan los efectos de los ácidos grasos libres también involucran cambios en la producción de factores transportadores de proteínas y factores de transcripción determinantes del funcionamiento, en especial se ha observado una regulación a la baja en el casete transportador A1 unido a ATP (ABCA1 por sus siglas en inglés) debido a la supresión o inhibición del factor de transcripción nuclear del receptor X alfa del hígado (LXRα por sus siglas en inglés), esta inhibición se da tanto a nivel transcripcional y postranscripcional. Además de los efectos adversos de las altas concentraciones de ácidos grasos libres, otros de los mecanismos involucrados en el síndrome de resistencia a la insulina incluyen aquellos relacionados con el gen Rad (ras asociado con diabetes, por sus siglas en inglés), el cual interfiere con funciones celulares esenciales (crecimiento, diferenciación, transporte vesicular y transducción de señales); PC-1 (una glucoproteína de membrana que participa en la resistencia a la insulina) la cual reduce la actividad de la tirosina cinasa inducida por insulina; leptina, que induce la desfosforilación del sustrato 1 del receptor de insulina,  este sustrato promueve la translocación de la proteína transportadora de glucosa GLUT4,  factor de crecimiento del hepatocito, incrementándose hasta 300% de los valores habituales.  El factor de crecimiento de los hepatocitos juega un papel importante en la actividad regenerativa del hígado, pero sus efectos metabólicos son interesantes en especial en el metabolismo de los carbohidratos. En estudios realizados con hepatocitos de rata cultivados, el factor de crecimiento del hepatocito inhibe la utilización de glucógeno estimulada por la insulina, además de favorecer inhibición en la síntesis de glucógeno debido a disminución en la actividad de glucógeno-sintetasa e incremento de la actividad de la glucógeno-fosforilasa. La sensibilidad a la insulina también es regulada por otros mediadores peptídicos. El tejido adiposo, especialmente la grasa mesentérica en la cual su flujo de sangre venoso se dirige directamente al hígado, es una fuente importante de citocinas y hormonas peptídicas que regulan a la baja la actividad metabólica. Uno de los ejemplos más importantes es el TNFα, el cual se deriva principalmente del tejido adiposo en ausencia de infecciones activas o alteraciones inflamatorias, bajo condiciones normales los niveles de TNFα se correlacionan con la grasa corporal.  En modelos experimentales de ratones con resistencia a la insulina y NAFLD se observa un estado de inflamación crónica caracterizado por niveles elevados de TNFα. Sin embargo, los pacientes con NAFLD tienen resistencia a la insulina incluso de forma independiente a la presencia de diabetes, obesidad o dislipidemia,  lo cual indica que si bien es cierto comparten características y mecanismos fisiopatológicos similares, existen diferencias intrínsecas importantes. Todo parece indicar que la inflamación regula de forma importante la resistencia a la insulina, en especial por la activación del factor de transcripción nuclear κB, que regula la expresión de citocinas proinflamatorias como el TNF-α e IL-8. Otro dato que apoya la importancia de las citocinas proinflamatorias en la NAFLD es el hecho de que el metronidazol y la polimixina pueden prevenir el desarrollo de NAFLD en pacientes obesos con cirugía intestinal de derivación,  y que reciben nutrición parenteral, evidenciando el papel de las endotoxinas/citocinas como factor desencadenante de NAFLD. Este dato sugiere que el stress oxidativo y la peroxidación de lípidos pueden ser unos de los factores involucrados en la génesis y progresión de la NAFLD. Existen diversos modelos animales para el estudio de la NAFLD, éstos desarrollan resistencia a la insulina por diversas causas, teniendo esto en consideración los distintos modelos animales pueden ser modificados (o no) genéticamente, para desarrollar esteatosis, aunque el desenlace final de todos estos modelos es el desarrollo de esteatosis y en mayor o menor magnitud el desarrollo de fibrosis, los mecanismos por los que ocurren no parecen ser iguales en todos los casos, lo cual debe tenerse presente al considerar datos fisiopatológicos o terapéuticos derivados de éstos 

Fuente:

sábado, 2 de mayo de 2015

Epigenética de la cirrosis no alcoholica

 La S-adenosilmetionina es el mayor donante de grupos metilo que existe en la célula y por tanto sus niveles van a tener una implicación directa en la modificación epigenética y en el desarrollo del cirrosis hepatica.

En el hígado, explicó, se producen tanto la síntesis como la degradación de SAMe, y por tanto este órgano controla la homeostasis del metabolito. “Las enzimas responsables del anabolismo y catabolismo de SAMe son respectivamente la Metionina S-adenosiltransferasa (MAT) y la Glicina N-metiltransferasa (GNMT)”.  Así, se sabe que los pacientes con cirrosis hepática presentan bajos niveles de SAMe debido principalmente a una disminución en los niveles de expresion del gen codificante para MAT, MAT1A.

El primero en tener unas ciertas evidencias de la importancia de los grupos metilo en los daños hepáticos fue Best. “En 1932 cuando demuestra que un grupo de experimental de ratas es alimentada con una dieta deficiente en grupos metilos como metionina, colina o folatos, el hígado desarrolla esteatosis. Y cuando la dieta continúa en este grupo experimental las ratas desarrollan esteopatosis, fibrosis y carcinoma hepatocelular. En 1947, Kinsel muestra que pacientes cirróticos tienen alterado el metabolismo de metionina. En 1988, Martin-Duce, ya más próximo a la molécula de SAMe, describe que pacientes cirróticos tienen reducidos niveles de S-adenosilmetionina; es una de las primeras evidencias claras donde existe una relación entre la enfermedad hepática y esos niveles de SAMe”.

Pero también SAMe puede tener unos efectos beneficiosos, apuntó. En unos estudios en pacientes cirróticos, en estadio iniciales y medios de la cirrosis, la supervivencia de los enfermos aumenta con el tratamiento con SAMe en comparación en pacientes donde se trataron con placebo. “Por tanto, tenemos unas alteraciones en los niveles de SAMe que pueden tener una unión con el daño hepático y por otro lado el tratamiento con SAMe en determinados pacientes en determinados estadios pueden jugar un papel beneficioso”.



Asimismo, este grupo ha demostrado que niveles elevados de SAMe, como los que se producen en el modelo de ratón donde el gen GNMT se ha deleccionado (GNMT-KO) y en pacientes con mutaciones en este gen, “desarrollan esteatohepatitis, apoptosis, fibrosis y carcinoma hepatocelular en los que las modificaciones epigenéticas juegan un papel principal”.

Estos resultados, subrayó, ponen de manifiesto que los niveles de SAMe requieren una regulación muy fina, ya que tánto un exceso como un defecto de esta molecula provoca un desorden metabólico que conlleva a una proliferación comprometida del hepatocito y el desarrollo de la enfermedad hepática.
Fuente:

sábado, 25 de abril de 2015

ALTERACIONES EN LA REPLICACIÓN

Hay factores genéticos que podrían explicar la progresión de esteatosis a cirrosis. Los polimorfismos en genes que codifican citocinas, leptina, queratinas y proteínas del metabolismo de hierro, pueden explicar la susceptibilidad a desarrollar cirrosis.

Polimorfismos en genes de proteínas que participan en el metabolismo de lípidos

Los niveles sanguíneos de los lípidos están determinados por una combinación de factores genéticos y ambientales.Dentro de los genes implicados se incluyen las apolipoproteínas, receptores de lipoproteínas, proteínas de transferencia de lípidos y enzimas involucradas en síntesis de lípidos, en su absorción y metabolismo. La hepatología molecular: un enfoque multidisciplinar Apo E. En humanos, existen 3 variantes alélicas comunes de este gen: E2, E3 y E4; lo que resulta en tres isoformas de la proteína, apo E2, apo E3 y apo E4 y seis diferentes genotipos, apo E3/3, apo E4/4, apo E2/2, apo E3/2, apo
E4/2 y apo E4/3 . La isoforma E3 se ha considerado como el alelo normal y su afinidad por el receptor LDL se usa como base para la comparación con las otras isoformas. Hay estudios donde se han relacionado algunos polimorfismos con el riesgo de esteatosis. Los genotipos de Apo E2/2 y 3/4 se han asociado con una baja secreción de VLDL , y portadores del polimorfismo –493 GG en el promotor de la proteína microsomal de transferencia de triglicéridos tienen un riesgo mayor de esteatosis . En un estudio realizado en la población del Occidente de México, se determinó la distribución del polimorfismo
de Apo E. En los individuos aparentemente sanos, se detectó con mayor frecuencia el polimorfismo 3/3 seguido del 3/4 y por último el 2/3. El alelo E2 fue más predominante en el grupo de cirróticos alcohólicos, y se asocia con dislipidemia caracterizada por un aumento en los triglicéridos plasmáticos y en la Apo B, y una disminución en la lipoproteína de alta densidad (HDL), que se asocia con el inicio de la cirrosis a una edad más temprana .

Fuente:

miércoles, 8 de abril de 2015

BIENVENIDOS A CIRROSIS HEPATICA NO ALCOHOLICA

La cirrosis hepática es la consecuencia final de muchas enfermedades hepáticas crónicas que lleva a la pérdida de la arquitectura normal del hígado y una disminución progresiva de sus funciones.
Cualquier enfermedad que produzca una inflamación crónica del hígado puede, en el curso de los años, llegar a producir cirrosis.

 



 La esteatosis hepática no alcohólica es la causa más frecuente a nivel global de alteraciones crónicas en las pruebas de función hepática en individuos asintomáticos.Esta enfermedad hepática comprende desde el punto de vista histopatológico un espectro que varia entre el simple depósito de grasa en el hígado (esteatosis) hasta la esteatohepatitis, fibrosis y cirrosis, en ausencia de otras alteraciones que si pueden
acompañar al daño histológico por alcohol, como son la necrosis esclerosante hialina, la lesión veno-oclusiva de la enfermedad alcohólica, la proliferación ductular, colangiolitis y colestasis aguda.














Fuente: 

www.facmed.unam.mx/sms/temas/2009/08_ago_2k9.pdf