La prueba de oro en el diagnostico de cirrosis es la biopsia sin embargo existen otras pruebas para la esteatosis y esteatohepatitis como el fibroscan y otros métodos no invasivos séricos como el fibromax,
utilizados para el tamizaje de fibrosis, esteatosis y esteatohepatitis
en pacientes con factores de riesgo metabólicos, todos ellos, sin
embargo, con una mayor indefinición diagnóstica
Link
Estos pretenden evaluar el estado de la
fibrosis, a través de la medición de algunas proteínas como a2
macroglobulina, apo-A1, haptoglobina, ácido hialurónico y otras enzimas
hepática.
Con un equipo de ultrasonido (FIBROSCAN)
que genera unas ondas de baja frecuencia y amplitud aplicadas en un
espacio intercostal, se mide la velocidad de transmisión de la onda a
través del tejido hepático, y el resultado es informado en kilopascales . Técnicamente la elasticidad del hígado, E, es una medida de la
fuerza con la cual los tejidos se oponen a cambios dimensionales y es
cuantificada por la siguiente fórmula asumiendo que el hígado es un
medio no viscoso, elástico e isotrópico:
E=3p x V2
Donde p es la densidad de la masa y v es la velocidad .
Generalmente
se deben obtener diez mediciones y el promedio de las mismas se
considera representativa de la elesticidad hepática . Las mediciones
incorrectas son debidas a obesidad, ascitis o espacio intercostal
estrecho . El examen puede ser realizado por enfermeras y
paramédicos después de un entrenamiento durante dos semanas con 25-50
exámenes . La elasticidad es medida a una profundidad de 25 a 65 mm
por debajo de la superficie de la piel y el área medida tiene forma de
cilindro con un diámetro de 1 cm y una longitud de 4 cm . El acuerdo
intraobservador e interobservador son altos con un coeficiente de
correlación de 0,96-0,98 y 0,89-0,98 respectivamente
Fuente:
http://www.scielo.org.co/scielo.php?pid=S0120-99572010000200011&script=sci_arttext
http://linkinghub.elsevier.com.sci-hub.org/retrieve/pii/S0973688312601030
sábado, 23 de mayo de 2015
sábado, 16 de mayo de 2015
Alteraciones en la Traducción
La deficiencia de enzimas de la beta
oxidación ha sido reconocida como una importante causa de esteatosis
microvesicular y esteatohepatitis. La pérdida de estas enzimas también
provoca una hiperactividad de los PPAR-alfa (receptor alfa de la
activación de la proliferación de peroxisomas) produciendo un
incremento de los mismos. Estos están implicados en la síntesis de la
proteína 2 hepática, la cual se encuentra sobreexpresada en el hígado
de los pacientes con NAFLD (2, 14).
En un hepatocito con los procesos de oxidación activados, la b-oxidación mitocondrial es la principal ruta de oxidación de ácidos grasos (3). Los coenzimas reducidos FADH2
y NADH, generados en el propio proceso y en la oxidación del acetil-CoA
mediante el ciclo de los ácidos tricarboxílicos (TAC), donan sus
electrones a la cadena respiratoria, produciéndose ATP por la
fosforilación del ADP mediada por la ATP sintasa (Fo y F1) propulsada
por el retorno a la matriz de los protones que los complejos
respiratorios habían bombeado al espacio intermembranal .
Sin embargo, las mitocondrias son también la principal fuente de
especies reactivas del oxígeno (ROS) (32). Es inevitable que un pequeño
porcentaje de electrones reaccione directamente con el oxígeno molecular
para dar aniones superóxido (O2-), H2O2 y otros productos de ellos derivados, que se incluyen bajo el término ROS .
Los ROS producidos en este y otros procesos son neutralizados por
sistemas enzimáticos, sobresaliendo la superóxido dismutasa, la catalasa
y la glutatión peroxidasa, y por defensas celulares vitamínicas,
principalmente, la vitamina E y la C. En pacientes con EHNA se ha
encontrado disfunción mitocondrial, anomalías ultraestructurales
(11,64), actividad reducida de los complejos de la cadena respiratoria
(5,32), fosforilación oxidativa deficiente, una menor capacidad para
sintetizar ATP, un descenso en la concentración de ATP intracelular
(124) -lo que compromete la respuesta de la célula ante cualquier tipo
de daño celular (34)- y daño en el DNA mitocondrial
Un efecto de ROS importante es la
peroxidación de lípidos (124), que se evidencia sobre todo en PUFA. La
peroxidación lipídica genera como productos finales aldehídos reactivos
(12), compuestos de vida media superior a la de ROS que tienen facilidad
para difundir a través de las membranas celulares, pudiendo alcanzar
dianas extracelulares y extender al tejido los efectos del daño
oxidativo. La peroxidación lipídica parece desempeñar un papel crucial
en el daño hepatocelular que ocurre en la EHNA (11). Existe una fuerte
asociación entre la severidad de la esteatosis y el riesgo de desarrollo
de EHNA (60) correlacionada con el grado de peroxidación lipídica. El
hecho no es sorprendente, la gran cantidad de lípidos almacenados en un
hepatocito esteatótico, además de ser una fuente de ROS a través de los
sistemas oxidativos, son un sustrato idóneo para la generación de
aldehídos reactivos (12). Estos productos tienen capacidad para bloquear
la síntesis de nucleótidos y proteínas y aumentar el factor de
crecimieno tumoral b1,
que promueve la formación de cuerpos de Mallory (124). Además, resultan
ser potentes quimioatrayentes de células inflamatorias y activadores de
células estrelladas (2), pudiendo perpetuar la respuesta inflamatoria
al activar la secreción de citocinas proinflamatorias y quimiocinas (12)
y de moléculas de adhesión como ICAM-I, E-selectina y P-selectina (2).
Todos estos fenómenos pueden producir muerte celular por apoptosis y
necrosis, inflamación y fibrosis, todas ellas huellas histológicas de
EHNA. El conjunto de evidencias es tal que se percibe indiscutible la
afirmación que el daño oxidativo masivo causado por aldehídos reactivos
está en la base del tránsito a esteatohepatitis. El mecanismo por el
cual el estrés oxidativo genera daño celular parece ser la activación
crónica de NF-kB, que también es activado por factores de crecimiento, óxido nítrico y ciertas citocina.
Fuente:
sábado, 9 de mayo de 2015
Alteraciones en la Transcripción
Entre las causas que pueden provocar la cirrosis no alcoholica estan los efectos de los ácidos grasos libres
también involucran cambios en la producción de factores transportadores
de proteínas y factores de transcripción determinantes del
funcionamiento, en especial se ha observado una regulación a la baja en
el casete transportador A1 unido a ATP (ABCA1 por sus siglas en inglés)
debido a la supresión o inhibición del factor de transcripción nuclear
del receptor X alfa del hígado (LXRα por sus siglas en inglés), esta
inhibición se da tanto a nivel transcripcional y postranscripcional. Además
de los efectos adversos de las altas concentraciones de ácidos grasos
libres, otros de los mecanismos involucrados en el síndrome de
resistencia a la insulina incluyen aquellos relacionados con el gen Rad
(ras asociado con diabetes, por sus siglas en inglés), el cual
interfiere con funciones celulares esenciales (crecimiento,
diferenciación, transporte vesicular y transducción de señales); PC-1
(una glucoproteína de membrana que participa en la resistencia a la
insulina) la cual reduce la actividad de la tirosina cinasa inducida por
insulina; leptina, que induce la desfosforilación del sustrato 1 del
receptor de insulina, este sustrato promueve la translocación de la proteína transportadora de glucosa GLUT4, factor de crecimiento del hepatocito, incrementándose hasta 300% de los valores habituales.
El factor de crecimiento de los hepatocitos juega un papel importante
en la actividad regenerativa del hígado, pero sus efectos metabólicos
son interesantes en especial en el metabolismo de los carbohidratos. En
estudios realizados con hepatocitos de rata cultivados, el factor de
crecimiento del hepatocito inhibe la utilización de glucógeno estimulada
por la insulina, además de favorecer inhibición en la síntesis de
glucógeno debido a disminución en la actividad de glucógeno-sintetasa e
incremento de la actividad de la glucógeno-fosforilasa. La
sensibilidad a la insulina también es regulada por otros mediadores
peptídicos. El tejido adiposo, especialmente la grasa mesentérica en la
cual su flujo de sangre venoso se dirige directamente al hígado, es una
fuente importante de citocinas y hormonas peptídicas que regulan a la
baja la actividad metabólica. Uno de los ejemplos más importantes es el
TNFα, el cual se deriva principalmente del tejido adiposo en ausencia de
infecciones activas o alteraciones inflamatorias, bajo condiciones
normales los niveles de TNFα se correlacionan con la grasa corporal.
En modelos experimentales de ratones con resistencia a la insulina y
NAFLD se observa un estado de inflamación crónica caracterizado por
niveles elevados de TNFα. Sin embargo, los pacientes con
NAFLD tienen resistencia a la insulina incluso de forma independiente a
la presencia de diabetes, obesidad o dislipidemia, lo
cual indica que si bien es cierto comparten características y mecanismos
fisiopatológicos similares, existen diferencias intrínsecas
importantes. Todo parece indicar que la inflamación regula
de forma importante la resistencia a la insulina, en especial por la
activación del factor de transcripción nuclear κB, que regula la
expresión de citocinas proinflamatorias como el TNF-α e IL-8. Otro dato
que apoya la importancia de las citocinas proinflamatorias en la NAFLD
es el hecho de que el metronidazol y la polimixina pueden prevenir el
desarrollo de NAFLD en pacientes obesos con cirugía intestinal de
derivación, y que reciben nutrición parenteral,
evidenciando el papel de las endotoxinas/citocinas como factor
desencadenante de NAFLD. Este dato sugiere que el stress oxidativo y la
peroxidación de lípidos pueden ser unos de los factores involucrados en
la génesis y progresión de la NAFLD. Existen diversos
modelos animales para el estudio de la NAFLD, éstos desarrollan
resistencia a la insulina por diversas causas, teniendo esto en
consideración los distintos modelos animales pueden ser modificados (o
no) genéticamente, para desarrollar esteatosis, aunque el desenlace
final de todos estos modelos es el desarrollo de esteatosis y en mayor o
menor magnitud el desarrollo de fibrosis, los mecanismos por los que
ocurren no parecen ser iguales en todos los casos, lo cual debe tenerse
presente al considerar datos fisiopatológicos o terapéuticos derivados
de éstos
Fuente:
sábado, 2 de mayo de 2015
Epigenética de la cirrosis no alcoholica
La S-adenosilmetionina es el mayor donante de grupos
metilo que existe en la célula y por tanto sus niveles van a tener una
implicación directa en la modificación epigenética y en el desarrollo
del cirrosis hepatica.
En
el hígado, explicó, se producen tanto la síntesis como la degradación
de SAMe, y por tanto este órgano controla la homeostasis del
metabolito. “Las enzimas responsables del anabolismo y catabolismo de
SAMe son respectivamente la Metionina S-adenosiltransferasa (MAT) y la
Glicina N-metiltransferasa (GNMT)”. Así, se sabe que los pacientes
con cirrosis hepática presentan bajos niveles de SAMe debido
principalmente a una disminución en los niveles de expresion del gen
codificante para MAT, MAT1A.
El primero en tener unas ciertas
evidencias de la importancia de los grupos metilo en los daños
hepáticos fue Best. “En 1932 cuando demuestra que un grupo de
experimental de ratas es alimentada con una dieta deficiente en grupos
metilos como metionina, colina o folatos, el hígado desarrolla
esteatosis. Y cuando la dieta continúa en este grupo experimental las
ratas desarrollan esteopatosis, fibrosis y carcinoma hepatocelular. En
1947, Kinsel muestra que pacientes cirróticos tienen alterado el
metabolismo de metionina. En 1988, Martin-Duce, ya más próximo a la
molécula de SAMe, describe que pacientes cirróticos tienen reducidos
niveles de S-adenosilmetionina; es una de las primeras evidencias
claras donde existe una relación entre la enfermedad hepática y esos
niveles de SAMe”.
Pero también SAMe puede tener unos
efectos beneficiosos, apuntó. En unos estudios en pacientes cirróticos,
en estadio iniciales y medios de la cirrosis, la supervivencia de los
enfermos aumenta con el tratamiento con SAMe en comparación en
pacientes donde se trataron con placebo. “Por tanto, tenemos unas
alteraciones en los niveles de SAMe que pueden tener una unión con el
daño hepático y por otro lado el tratamiento con SAMe en determinados
pacientes en determinados estadios pueden jugar un papel beneficioso”.
Asimismo, este grupo ha demostrado que
niveles elevados de SAMe, como los que se producen en el modelo de ratón
donde el gen GNMT se ha deleccionado (GNMT-KO) y en pacientes con
mutaciones en este gen, “desarrollan esteatohepatitis, apoptosis,
fibrosis y carcinoma hepatocelular en los que las modificaciones
epigenéticas juegan un papel principal”.
Estos resultados, subrayó, ponen de
manifiesto que los niveles de SAMe requieren una regulación muy fina, ya
que tánto un exceso como un defecto de esta molecula provoca un
desorden metabólico que conlleva a una proliferación comprometida del
hepatocito y el desarrollo de la enfermedad hepática.
Fuente:
sábado, 25 de abril de 2015
ALTERACIONES EN LA REPLICACIÓN
Hay factores genéticos que podrían explicar la progresión de esteatosis a cirrosis. Los polimorfismos en genes que codifican citocinas, leptina, queratinas y proteínas del metabolismo de hierro, pueden explicar la susceptibilidad a desarrollar cirrosis.
Polimorfismos en genes de proteínas que participan en el metabolismo de lípidos
Los niveles sanguíneos de los lípidos están determinados por una combinación de factores genéticos y ambientales.Dentro de los genes implicados se incluyen las apolipoproteínas, receptores de lipoproteínas, proteínas de transferencia de lípidos y enzimas involucradas en síntesis de lípidos, en su absorción y metabolismo. La hepatología molecular: un enfoque multidisciplinar Apo E. En humanos, existen 3 variantes alélicas comunes de este gen: E2, E3 y E4; lo que resulta en tres isoformas de la proteína, apo E2, apo E3 y apo E4 y seis diferentes genotipos, apo E3/3, apo E4/4, apo E2/2, apo E3/2, apo
E4/2 y apo E4/3 . La isoforma E3 se ha considerado como el alelo normal y su afinidad por el receptor LDL se usa como base para la comparación con las otras isoformas. Hay estudios donde se han relacionado algunos polimorfismos con el riesgo de esteatosis. Los genotipos de Apo E2/2 y 3/4 se han asociado con una baja secreción de VLDL , y portadores del polimorfismo –493 GG en el promotor de la proteína microsomal de transferencia de triglicéridos tienen un riesgo mayor de esteatosis . En un estudio realizado en la población del Occidente de México, se determinó la distribución del polimorfismo
de Apo E. En los individuos aparentemente sanos, se detectó con mayor frecuencia el polimorfismo 3/3 seguido del 3/4 y por último el 2/3. El alelo E2 fue más predominante en el grupo de cirróticos alcohólicos, y se asocia con dislipidemia caracterizada por un aumento en los triglicéridos plasmáticos y en la Apo B, y una disminución en la lipoproteína de alta densidad (HDL), que se asocia con el inicio de la cirrosis a una edad más temprana .
Fuente:
miércoles, 8 de abril de 2015
BIENVENIDOS A CIRROSIS HEPATICA NO ALCOHOLICA
La cirrosis hepática es la consecuencia final de muchas enfermedades
hepáticas crónicas que lleva a la pérdida de la arquitectura normal del
hígado y una disminución progresiva de sus funciones.
Cualquier
enfermedad que produzca una inflamación crónica del hígado puede, en el
curso de los años, llegar a producir cirrosis.
La esteatosis hepática no alcohólica es la causa más frecuente a nivel global de alteraciones crónicas en las pruebas de función hepática en individuos asintomáticos.Esta enfermedad hepática comprende desde el punto de vista histopatológico un espectro que varia entre el simple depósito de grasa en el hígado (esteatosis) hasta la esteatohepatitis, fibrosis y cirrosis, en ausencia de otras alteraciones que si pueden
acompañar al daño histológico por alcohol, como son la necrosis esclerosante hialina, la lesión veno-oclusiva de la enfermedad alcohólica, la proliferación ductular, colangiolitis y colestasis aguda.
Fuente:
www.facmed.unam.mx/sms/temas/2009/08_ago_2k9.pdf
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